Hablemos de abundancia…

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Hace un par de días invité a 5 personas a participar de dos semanas de ejercicios de creatividad a través de un grupo de Whatsapp.

Una de ellas comentó su experiencia con el primero que realizamos y fue tan cierto lo que dijo que decidí transformarlo en un post en mi blog.

¿Cuánta atención le pones a las cosas que no tienes o que te desagradan?

Siempre estamos pensando en aquello que no tenemos, eso que nos falta y en lo que no nos gusta. Pero la verdad es que deberíamos centrar nuestros pensamientos e intenciones en agradecer lo que SI tenemos y lo que disfrutamos.

Cuando estamos desde la vereda de la “escasez” o del “desagrado” nuestra energía vibra distinto. Debemos recordar que al ser el Universo energía, este nos da lo que nosotros energéticamente solicitamos. Por ende, si vibramos “lo que no tenemos” lo más probable es que “No lo tengamos” y quedemos ahí, inmersas en un círculo vicioso.

Esto ocurre en gran parte por que al pensar en abundancia lo primero que se nos viene a la cabeza es: DINERO.

La abundancia es un flujo energético que nos acompaña durante toda nuestra vida. Este flujo no habla de cuanto dinero tienes en la cuenta corriente, sino que abarca muchos aspectos de nuestra vida: Como las experiencias, las personas que nos rodean, las oportunidades que se nos presentan y todo lo que te contribuya para cumplir con tu propósito de vida.

Entonces, cuando a tu mente vuelvan esos pensamientos: “No tengo dinero”, “No me gusta mi trabajo” “No quiero ser pobre” “No puedo tenerlo porque no me alcanza”, etc; te invito a silenciar tus susurros y que visualices todo lo maravilloso que la vida te ha dado.

Visualiza a tu familia, hijos, pareja, mascotas, hogar, amigos, trabajo, tus fortalezas, tu refrigerador con alimento, el agua que corre al abrir la llave del lavado, tu cama, el sol, la luna, las estrellas…todo, todo lo que nos hace felices y que pasamos por alto por concentrarnos en lo que no tenemos.

Cuando lo visualices, abrázalos con tu corazón y tu alma, agradece y suéltalos.

Disfruta todo lo que tienes y abre los brazos a lo nuevo que viene; sin miedos, sin aprensiones, sin querer retenerlos, sin juzgar, sin despreciar…

¡Un abrazo eterno!

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