El peso de la vocación

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Vocación. Cada vez que escuchaba esta palabra me estremecía e incluso me angustiaba. Carecer de un camino vocacional claro era igual que no tener un identidad. Así lo sentí por muchos años. No negaré que una de mis tantas lágrimas derramadas en la vida era a causa de esto. No tengo vocación, por ende, no sé quien soy.

 

No a todas las personas les resulta fácil decidir. Desde el colegio nos presentan un abanico limitado de opciones profesionales a las cuales aspirar. Y pareciera que no hay más que eso. Sumándole a esto que la familia también colabora muchas veces a que uno comience a ahogar lo que realmente le apasiona por que “No es rentable” o “Debes ser abogado como tu abuelo y tu padre”, la vocación comienza a parecer un enemigo más que tu aliado o para muchos es más bien un sueño imposible.

Viví 20 años de mis 34 en completo desconocimiento. Rebotaba de carrera en carrera. Tomaba distintos caminos y los abandonaba odiándolos por completo para comenzar uno nuevo totalmente opuesto y luego de tanto tiempo dando palos de ciego tengo que decirles unas cosas que deberían sacarle el peso a esta palabra tan cargada de todo y que a mí me ha ayudado mucho a poder encontrarme en este camino:

– Entendí que la temida “vocación” es una pasión que vive en nosotros y nos hace resolvernos con libertad y amor en un área determinada. Puede ser con una carrera específica, con un área que abarca más de una cosa o áreas ilimitadas.

– Respecto al punto anterior: Para dar con ella debemos conocernos. Que nos apasiona, que nos mueve el mundo, que nos hace vibrar. Suena “shuper loco” pero es cierto. La vocación no es obligada ni forzada, nace…fluye. Nos corre por las venas y nos enciende.

Lleva un camino. Nadie siente la vocación y la lleva a cabo sin una preparación previa. A no ser que seas un iluminado, pero aun así te aseguró que te perfeccionarás en tu área. No por tenerla clara el camino será más fácil, muchas veces el camino es más hostil que la meta.

Puede ser lo que tú quieras y como tú quieras. No tiene que ser un trabajo de 8 horas en una oficina para que sea real. Como dice Deb, de OyeDeb: “El trabajo, para la mayoría de la población adulta, no es negociable. Pero ¿Qué pasa si mi vocación la trabajo de tal forma que solo dedicaré dos horas diarias a trabajar en ella y las demás las dedicaré a hacer otras cosas? Te aseguro que a muchos les explotaría la cabeza con solo pensarlo, imposible dirán muchos…Es posible y lo comprobé.

– El abanico de profesiones que te muestran en el colegio es eso, una muestra. La vida tiene mil caminos que puedes recorrer y no necesitas dedicarte solo a uno. Eso si que para que obtengas resultados en cada uno de tus “proyectos vocacionales” debes recorrerlo como es debido. Los atajos están permitidos también.

No necesitas invertir millones en educación. En estos momentos el aprender oficios es más fácil que nunca. Internet te brinda cientos de páginas donde puedes aprender lo que sea a través de tutoriales gratuitos o a muy bajo costo. Yo comencé mi educación en la comunicación digital hace un año y créanme que no he invertido nada de dinero, solo tiempo y mucha dedicación.

Dedicarse a lo que sueñas es cosa de hacerlo. Suena fácil pero no lo es. Para llegar a algo debemos trabajar por ello. Muchas veces llegaremos a la meta, otras no. Ya sea por que abandonamos a la mitad del camino, o nos damos cuenta que no era lo que realmente nos apasiona o por que la vida nos llevó por otro camino. Pero si es lo que realmente quieres, al menos, debes intentarlo una vez.

Si tu forma es estar en constante cambio está bien. Me di cuenta de que yo amo comenzar nuevos proyectos o comenzar de cero. Mi blog lo he cambiado mil veces, he vuelto a comenzar otros nuevos otras mil veces más. Me reinició cada vez que tengo la necesidad y me reconozco como una persona que se encuentra en constante cambio. Por eso, descubrí que las comunicaciones es mi real vocación. Conocerse y aceptarse es clave en estos procesos.

¿Cómo ha sido tú relación con esa palabra?

¿Te ha costado tanto como a mí dar con la verdadera vocación?

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